La Playa y dunas de Maspalomas, uno de los espacios naturales más emblemáticos del sur de Gran Canaria, están experimentando una pérdida significativa de arena, según informan medios locales como La Provincia. Este fenómeno no es nuevo, pero la reciente noticia pone de relieve el impacto de la erosión y la dinámica del sedimento en el entorno costero.
Desde hace décadas, el sistema dunar de Maspalomas ha sufrido una erosión progresiva debido a factores como la alteración del flujo natural de arena por urbanización, el cambio climático y la acción de temporales, que provocan que la arena se pierda hacia el mar en lugar de reincorporarse al ciclo natural del sistema dunar.
Para hacer frente a esta situación, el Cabildo de Gran Canaria ha impulsado el proyecto pionero “Masdunas”, con el objetivo de detener y compensar la pérdida de arena. Entre las medidas que se están llevando a cabo está el traslado de hasta 60 000 m³ de arena desde zonas con exceso hacia lugares estratégicos, como Playa del Inglés, para que el viento la transporte de forma natural hacia la duna costera.
Este plan también incluye la instalación de captadores de arena y la plantación de vegetation autóctona como balancones (Traganum moquinii), que ayudan a fijar la arena y a regenerar las dunas, además de la señalización de senderos para reducir el impacto humano en zonas sensibles.
La erosión no solo afecta al paisaje y al volumen de arena de la playa, sino que pone en riesgo la biodiversidad del entorno dunar y su capacidad para seguir siendo un atractivo natural y turístico. La actuación científica y ambiental es clave para asegurar que Maspalomas no solo sobreviva, sino que pueda recuperarse y mantenerse en el largo plazo.