Articulo de opinión sobre el impacto de las visitas y las dunas

Las Dunas de Maspalomas, en el sur de Gran Canaria, viven una presión humana creciente que pone en serio riesgo este espacio protegido. Pese a la abundante cartelería, los cordones de delimitación y las campañas de concienciación, cada día numerosos visitantes siguen entrando en zonas prohibidas para pasear, hacer fotos o grabar contenidos para redes sociales, ignorando las normas y la fragilidad del entorno.

Esta “invasión silenciosa” altera la dinámica natural de las dunas, compacta la arena, daña la vegetación que fija el terreno y molesta a la fauna, especialmente a las aves migratorias que utilizan el área para descansar o nidificar. Ante esta situación, las autoridades han reforzado la vigilancia, incorporado nuevos sistemas de control y recordado que existen sanciones importantes para quienes incumplen la normativa.

El mensaje es claro: disfrutar de este paraje solo es compatible con un turismo responsable. Respetar los senderos señalizados, no cruzar las zonas acotadas ni usar drones sin autorización es clave para garantizar que este paisaje único pueda conservarse para las generaciones futuras.

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